Elena / Guillem – PVD2C

Enero de 2012 – Elena dió a luz a Guillem. Publicado originalmente en: http://babyblog.noarikids.com/2012/04/mis-hijs-mi-vida/

A los 7 meses del nacimiento de mi sobrinito Alejandro ¡me quedé embarazada!! ¡Menudo notición!! ¡Familia numerosa!! ¡Fuimos la revolución de nuestro entorno!!

Me puse ya en serio a contrastar información científica y a valorar los riesgos REALES de PVD2C.

Apoyocesáreas. Gracias a esta gran red de sabias mujeres, me he sentido comprendida y escuchada, me han levantado, me han abrazado y besado en la distancia. Gracias a ellas y a sus relatos, he visto que no estoy sola en esta lucha y que entre todas conseguiremos que nuestras hijas puedan parir y ser respetadas.

 

14/5/2011: Asistí a la  charla de Dona Llum en Sants, Barcelona: “Parir donde, como y con quien tú quieras”. Aprendí a no callarme y decidí que mi bebé tendría el mejor nacimiento posible. Conocí a Anahí Galán en persona, sin duda mi mayor apoyo todo este tiempo. Me presentó a Inma Marcos y me impactó la energía que desprendía, sus ojos… Todas las chicas la rodeaban, le preguntaban, la abrazaban, la besaban… ¡Aluciné! Pero no me atreví a hablar directamente con ella más de 5 palabras y aún no sé por qué. Quizá veía tan lejos poder parir en casa… Di un paso atrás, las observé en la “distancia”  y salí de la sala convencida de que esta vez sería distinto gracias a mujeres como las que habíamos allí reunidas.

A partir de este día, mi participación en la lista fue muy activa. Varias de nosotras pariríamos a nuestros bebés entre Navidad y Reyes. Madre mía, ¡llegamos a contar más de 12 PVDnC!! Cuanta complicidad se leía…

LA DECISION

Estuvimos buscando opciones para nuestro PVD2C.  Lo que teníamos claro es que nuestro sitio no estaba ni en los hospitales/clínicas, ni en las casas de parto. Me emocionaba pensar poder hacerlo con Inma, pero no podía ser. Mi marido no lo veía naaaada claro. Le daban miedo los riesgos de parir en casa, pero tampoco se había informado… ¡¿?! Y, además, en ese momento pensamos que era mucho dinero.

Así que como tenía claro que no podía ser de ninguna de estas formas, fui a por todas con un gine del que muchas chicas hablaban y que había hecho varios PVDC y algún PVD2C. Tenía la sensación de que sería una mezcla de las 3 cosas: hospital + casa partos + hogar… En el fondo de mi corazón pensaba que me podía estar equivocando porque sabía de alguna mala experiencia con él y no quería idealizarlo demasiado.

Fueron pasando los meses y todo salía perfecto. Mi niño estaba fuerte como un toro, buen latido, buen tamaño y yo también perfecta. De hecho ha sido el embarazo más bueno y tranquilo de los tres.

LA… ¿DECEPCIÓN? Sí, ¡gracias!

Pero de repente todo se tuerce. El señor doctor me deja tirada en la semana 33: se cogía vacaciones de 1 mes y mi FPP caía justo en la mitad… Así que ¡imaginaos como me quedé!

Era nuestro último embarazo y quería dedicarme las últimas semanas que me quedaban a cuidarme, a desconectarme del mundo y conectarme conmigo misma y con mi bebé. Era una pena que a estas alturas tuviera que estar sufriendo y luchando por algo que tendría que ser de obligado cumplimiento por parte de cualquier profesional: comprometerse hasta el final con su paciente y ser honesto y sincero desde el minuto nº 1.

Y es que esta situación de mal rollo con este médico ya venía desde hacía semanas, por otros temas que también me hicieron sufrir mucho, muchísimo: que si talasemia, que si anemia, que si barriga demasiado grande, que si demasiado líquido amniótico, que si el niño es muy grande… y venga analíticas, y venga ecos, y a sufrir, y a preguntarme y preguntarle el porqué  de todo sin obtener respuesta. Finalmente todo salió bien y no había que alarmarse por nada. Simplemente una anemia controlada con medicación. El resto estaba perfecto.

Esta es la frase que no se me olvidará nunca: “en la próxima visita lo hablamos” siempre la misma frase… y mientras tanto yo a sufrir esperando los resultados. Tenía tendencia (conmigo fue así) a poner el grito en el cielo y luego no dar explicaciones.

Lo peor de todo es que me enteré de que se cogía 1 mes de vacaciones de casualidad por la enfermera antes de entrar en su consulta (o quizá no fue tanta casualidad… ¿Quien sabe?).

Como quien no quiere la cosa me dijo que había estado una semana de vacaciones (y que por eso llegaba tarde a la consulta, porque tendría faena atrasada…) y que entre Diciembre y Enero ¡se cogía 1 mes entero!

Supongo que mi reacción de risa y relax cuando me lo dijo la enfermera, fue como si el que me pasara esto fuera como quitarme un peso de encima, no sé, tenía la intuición de que me iba a fallar y… así fue.

Cuando entré en la consulta decidimos no decir nada del tema y dejar que me hiciera la visita. ¡Todo perfecto! Bien de peso, bien de tensión, orina bien, latido bien, mi bebé en cefálica e incluso me dijo que todo indicaba que iba a tener un muy buen Parto Vaginal.

Ni por asomo se le ocurrió comentarme el tema vacaciones… Y si no llego a preguntarle antes de salir de la consulta, él no me hubiera dicho NADA. ¿A qué esperaba???? ¿A que me pusiera de parto???!!!

Al decírselo yo, lo único que me dijo fue que llamase a la comadrona y que me apañara con ella. En resumen: “-Lo hablas con ella, yo no te puedo aconsejar a nadie. Ella te dirá alternativas. Y en la próxima visita hablamos”.

Le dije que no me parecía bien y que había venido a él porque quería intentar mi PVD2C y que desde el primer momento se lo dijimos y varias veces le había preguntado por la FPP, que como caía en fiestas, si habría algún problema y jamás me dijo que él no estaría y ni mucho menos que me tuviera que buscar la vida a estas alturas. Que me estaba sentenciando a cesárea porque en la Clínica en la que él trabaja no hay nadie más que asista PVD2C.

Su contestación fue muy dura: “-Mujer, con eso ya tienes que contar, ya te dije que tienes más números en la lotería de las cesáreas. Pero habla con la comadrona. Yo no puedo hacer nada.” ¿Cómo??!! Peeeeeero si me acababa de decir que creía que tendría un buen PV!! Alucinados nos quedamos….

No le importé ni lo más mínimo. Se iba de vacaciones y punto!

¿Cómo os quedáis? A mí me entró la risa: ni lloré, ni me puse nerviosa y ya es raro en mí…

RECUPERANDO LA ILUSION: GRACIAS INMA.

 

Salí de la consulta y llamé a Inma Marcos, con la que hacía días estaba en contacto. Entre ella y su equipo íbamos a cuadrarlo y seguiría luchando por mi PVD2C en casa!!! ¡Y tenía el apoyo total de mi marido!!

La Dra. Carme Guasch, en la Clínica Corachán, sería la alternativa en caso de que las cosas se pusieran mal y tuviera que ir al hospital.

Tuvimos la primera visita en casa con Inma. ¡Nos encantó! Tan cercana, tan cariñosa, tan positiva, tan realista, con tanta información, con taaaaanta experiencia, sin engaños, sin mentiras, con la verdad contrastada y ¡con mucha ilusión de tocar mi barriguita!!

Pasaron las semanas, empecé a preparar todo lo que me pidió Inma en su lista de parto en casa. Estas últimas semanas estaban siendo como yo esperaba y se me llenaba la boca cuando explicaba que iba a parir en casa, a pesar de que la mayoría no lo entendieron. Estaba relajada, contenta, feliz y disfrutando a tope de mi barrigota.

Tenía tan claro que sí, que ahora sí que estaba haciendo lo que yo quería y deseaba desde hacía taaaaanto tiempo!! Me sentía escuchada, respetada, me trataba con muchísimo cariño.

Fuimos teniendo visitas también con Luci y Roser. ¡Encantadoras donde las haya!! Nos transmitían tranquilidad, calidez, paz, sosiego… Para nosotros, el equipo perfecto.

Casi al final del embarazo, mi marido tuvo un poco de pánico escénico, de repente le surgieron muchísimas dudas, pero también lo superamos gracias al apoyo de Inma, Luci y Roser. En ese momento me dolió, pero me di cuenta de que era bueno que él tuviera dudas, porque sabía que una vez resueltas se convertiría en el mayor defensor del parto en casa y que estaría a mi lado, ¡seguro!

Semana 40+4, Viernes 6 de enero. Me meto en la cama y al cabo de un rato empiezo con contracciones. Son llevaderas, rítmicas, de unos 60 segundos. Entre contracción y contracción me duermo. Estoy así unas 3 horas, pero muy relajada. Me duermo hasta el día siguiente, ¡que me despierto como si hubiera tenido un orgasmo la noche anterior!

Semana 40+6, Domingo 8 de enero. Se repite lo mismo que el 6 de enero. Esta vez las contracciones son más seguidas. Me quedo dormida y me despierto al día siguiente con la misma sensación… ;-) )

Semana 41, Lunes 9 de enero. Viene Inma a verme. Me toca la barriga, me toma la tensión, hablamos, reímos un rato… Me dice que el parto está cerca porque tengo la tripa muy reactiva (creo que fueron estas sus palabras). ¡El bebito está perfecto y encajado en II plano!! Aunque eso sí, en cefálica posterior izquierda, pero no le da mayor importancia. Empiezan las apuestas de cuando voy a ponerme de parto… Inma cree que antes del sábado, yo digo que aguantaré hasta el lunes de la semana siguiente, mi marido y mi madre que no llego al miércoles…

Semana 41+1, Martes 10 de enero. Mi madre me dice que esta noche me pongo de parto, ¡seguro! Yo le digo que me encuentro fenomenal y que no noto ninguna contracción, así que le digo a ella y a mi marido que se relajen y que no me agobien, ¡que aún me quedan días! Ceno y me meto en la cama. Me quedo dormida casi al momento (hacía semanas que me costaba dormir).

Y… ¡LLEGÓ EL MOMENTO!

Semana 41+2, Miércoles 11 de enero. Una contracción me despierta a las 03.00 hrs de la madrugada, doy un bote de dolor y me pongo a cuatro patas en la cama. ¡Esto sí que son contracciones!!! Son muy dolorosas, pero las puedo aguantar. Entre contracción y contracción me duermo, a cuatro patas. A las 04.00 hrs despierto a Albert y le digo que llame a Inma que llevo 1 hora con contracciones y que ahora sí, que estoy de parto!! Pasa el rato, Inma no viene, le pregunto a Albert y me dice: “No, tranquila, es que aún no la he llamado, estaba contando contracciones porque es que me sabe mal llamarla a estas horas” –“¡Ahhhhhh!!! ¡Llámala YA!! ¡Que estoy de partooooo! ¡Y deja de contar!!” La llamó creo que a las 05.00 hrs y en media hora estaba sentada a mi lado.

A partir de aquí todo pasó muy rápido. Las contracciones era muy duras, muy intensas, muy salvajes, grité lo que no está escrito. No sabía que mi garganta tenía esa potencia… ¡Guauuu!!!! ¡Qué fuerza, qué poderío!! ¡Toma ya!! ¡Estaba de parto y yo solitaaaaaaa!!!!!

Entre contracción y contracción no podía descansar, casi ni respirar. Sólo quería beber agua con cañita. Me molestaba todo. La música que tanto habíamos preparado sólo me apetecía muuuuy floja y hasta llegó un momento que también me molestaba, así que pedí a Albert que la cerrase, él se resistía, pero al final se lo pedí gritando y claro, la apagó… jejeje

Tenía muchísimo dolor de riñones, ¡era insoportable!! Con el saquito de semillas se calmaba bastante, pero llegó un momento que el saco me quemaba a pesar de que Albert decía que estaba templado. Lloré, grité: “-¡Quitádmelooooo!!!! ¡Me dueleeee, me quemaaaaa!!” Inma le explicó a Albert que al tener tanto dolor en esa zona, se convertía en calor y si añadíamos el calor de las semillas, podía tener la sensación de que me estaba quemando…

Inma me ofreció meterme en mi bañera, a lo que yo accedí encantada porque me gusta mucho el agua caliente. Al entrar noté que estaba como en el paraíso. ¡Mmmmm qué bien!!! Agua caliente… Pero no pude aguantar más de 30 minutos. A pesar de que las contracciones eran más llevaderas, no podía ponerme de rodillas y la rigidez de las paredes me hacían estar muy incómoda.

Salí de la bañera como pude con ayuda de Inma y de mi marido, las contracciones eran muy duras, muy fuertes, muy seguidas…

Volví a la cama, me puse a cuatro patas y seguí con MIS contracciones. A las 07.30 hrs llegó mi madre. Pobrecita, estaba asustada. A las 08.00 hrs le pedí que se fuera porque con ella a mi lado las contracciones eran mucho más duras. Se llevó a mis hijas a su casa (que hasta ese momento estaban dormidas) y les dio la noticia de que Guillem estaba de camino y que seguramente al volver del colegio ya habría nacido. ¡Estaban muuuuuy emocionadas!!

Me levanté de la cama con muchas ganas de hacer pipí. Solté el tapón mucoso y al salir del baño, Inma me sugirió sentarme en la silla de partos y de repente, me entraron unas ganas de hacer caca… “-¡Inma, creo que voy a cagar el melón, el melón!!! ¡Tengo ganas de apretar!!”

Me senté en la silla de partos y me dejé llevar. Cada vez que mi cuerpo quería, apretaba con todas mis fuerzas, demasiadas fuerzas creo yo… Ya no tenía fuerza para gritar, sólo para empujar. El dolor de riñones cada vez era más fuerte, más duro… Era como si me fuera a partir en dos.

Llegó Luci, nos miramos, me abrazó… ¡Qué paz!! Estaba pariendo en mi casa con mi marido, acompañada de Inma y Luci, en penumbra, en silencio. Sentía que no necesitaba nada más. Sólo su presencia, sus miradas tranquilizadoras, y me venía a la cabeza el “SÍ, PODEMOS!”, me acordé de mis chicas de la lista y que ahora era yo la que las tenía a todas en vilo! Tuve momentos que creía desfallecer, ¡pensaba que no podría aguantar el dolor!!

Inma me dijo si quería ir al comedor con la silla de partos, que allí estaríamos más cómodos. Miré el reloj, eran sobre las 09.00 hrs de la mañana y recordé el laaaaaaargo expulsivo de Anahí. Pensé que si tenía que estar tantas horas como ella y con tantísimo dolor, sería imposible aguantar. Mil veces le pregunté a Inma si quedaba mucho y ella me decía “- Ya queda menos, lo estás haciendo muy bien, ¡eres una campeona!”

En una de las contracciones me dijo que si quería, podía poner el dedo y decirle si estaba cerca y…. ¡Vaya si estaba cerca!! ¡Le toqué la cabezaaaaa!!! ¡Qué sensación!!

Entre Albert y Luci me masajeaban los lumbares pero era un dolor tan, tan…. No sé como describirlo, tan fuerte, tan salvaje…!!!

Inma me pidió que por favor hiciéramos la postura del cabaret para ayudar al bebito a bajar. Accedí, aunque me costó muchísimo ya que no podía abrir las piernas, tenía muchas agujetas. Aguanté, creo, 8 pujos. Al bajar, volví a la silla de partos.

Entre Inma y Albert prepararon el sofá con plásticos, cojines y toallas. Inma me pidió que me sentara en el suelo (que habían acomodado a los pies del sofá con cojines y toallas). No podía, le dije que no, pero accedí porque me dijo que así sería más fácil y que quedaba poco, muy poquito… No sé ni como me senté, ni como pude abrir las piernas porque no podía  moverme del dolor. Mi marido se sentó en el sofá, detrás de mío, me abrazó…

Seguí empujando y empujando y… de repente vimos la cabeza de mi bebé dentro de la bolsa, reflejada en el cristal del mueble que tenía enfrente. La linterna me alumbraba a mí y yo me veía reflejada. Fue muy emocionante. Respiré, cogí aire, me desconecté completamente, no oía nada, no veía nada más que la cabeza de mi bebé asomarse y esconderse en cada pujo.

Empujé, empujé y empujé, “-¡Quema, quemaaaaa!!!!” Mi bebé salió de mí, calentito, húmedo, resbaladizo como un pececito y ¡como lloraba! Guillem estaba en mis brazos, qué olor, qué gustazo!! Ellos lloraban, yo no, yo estaba alucinada de haberlo conseguido. Ya estaba aquí, con nosotros. Mi bebé, mi niño, mi amor. No me lo podía creer, eran las 10.53hrs de la mañana… ¡Qué rápido!! ¡Mucho más de lo que yo hubiera imaginado!

Guillem lloraba, Albert lloraba, Inma y Luci se abrazaron llorando, estaban eufóricas. Yo sólo podía mirarlos a todos con orgullo y felicidad de que me hubieran acompañado. Estaba tan, tan contenta!! ¡Y el dolor de riñones había desaparecidooo!!!!

Enseguida me estiraron en el sofá con mi bebé sobre mi pecho. Tan calentito, tan tierno, tan suave, ¡qué olor tan buena! El contacto piel con piel es… ¡perfecto! Es… es… lo mejor de la vida, te repone, te revitaliza, te relaja…

Mientras me cosían un pequeño desgarro, mi madre pudo practicar el piel con piel en mi cama. Su experiencia fue muy bonita. Ella sola con su nieto disfrutando en silencio. Y yo… yo comiéndome media tableta de chocolate negro con galletas!! ¡Mmmmm, qué delicia, qué bien me sentó!!

Le pedí a Inma que me preparara el batido de placenta con naranjitas y limones que me sentó de maravilla. Brindamos, bebimos y nos hicimos una foto. ¡Mi madre también lo probó!

A las 17.00 hrs llegaron mis hijas del colegio y bueno… fue otro de los momentos más emocionantes del día. ¡Sin palabras!

Todo fue tan mágico, como vivir en un sueño… Rodeada de mis seres queridos, arropada con amor y cariño.

 

LACTANCIA

Llegados hasta este punto ¿Cómo no iba a conseguir la lactancia MATERNA? Recuerdo este mail que envié a mis chicas de “apoyocesáreas” el  5 de febrero:

*******

“Ahora se me ha complicado mucho todo. La lactancia está siendo muy, muy dura… Tanto que no hay día que no llore durante un largo rato. Lo estoy pasando peor que con mis cesáreas.

Necesito escribir lo que me pasa. Necesito desahogarme y sé que vosotras me vais a entender.

Cuando tuve a Noa, a los 9 meses me hice una reducción mamaria. Tenía una t.160. Era insoportable para mi espalda y mis hombros. Y, ¿Porqué no decirlo? ¡Tenía muuuucho complejo! ¡Me llegaban a la cintura!

11/1/12, a las 2 horas de nacer Guillem, Inma se da cuenta de que tiene tortícolis seguramente debido a una mala posición durante las últimas semanas del embarazo y el frenillo corto y no tiene prácticamente movilidad en la lengua, que además es corta. Decidimos cortar el frenillo y rezar para que todo fuera bien.

A las 24 o 48 horas (no recuerdo bien), viene la pediatra a casa y nos dice que la tortícolis parece que ha mejorado. Lo de la lengua se irá viendo…

Nunca había dado el pecho a mis 2 hijas y la reducción podía complicarlo todo. Y así ha sido. Parece un castigo por haberme operado e ir en contra de la naturaleza. Durante varios días, varias veces al día, había que empujarle la lengua hacia atrás para que no se le volviera a cerrar. Le era molesto pero mi bebé es un campeón!

A las 24 horas de nacer Guillem, ya había perdido 260gr y empiezo con mi tortura: el sacaleches. Hay que hacer hiper-estimulación!! Empiezo a tomar Casen Biotic…

Me paso los días enteros con el sacaleches entre toma y toma. Guillem hacía tomas de más de 2 horas y descansaba 10 minutos, se despertaba llorando histérico porque quería más.

Yo, como una loca limpiando, montando y desmontando el sacaleches, enchufándomelo, dándole la teta y el suple de lo que me sacaba (a duras penas 35-40 ml entre los dos pechos…. Hubo un día que me saqué 50 ml), Guillem llorando…. Mi marido y mi madre de arriba a abajo con las dos niñas que además se pusieron malitas, cocinando, lavadoras, cuidándonos a todos y yo sin poder levantarme todo lo que quisiera porque tenía el pompis llenito de almorranas. Lo justito para ir de la cama al sofá a cambiar de escenario o a hacer pipí. Eso si no me lo hacía por el camino porque me ha quedado de regalo una incontinencia que estoy intentando solucionar y a día de hoy aún me juega malas pasadas…

 En una de las visitas post-parto de Inma le comento que el pecho izquierdo me duele horrores y el pezón y la areola me escuecen mucho, Guillem me muerde… Tcha-tchan!!! Síndrome de Raynaud…. Vaya con el nombre… Y como duele!! Empiezo con Ibuprofeno cada 8 horas y Fucidine…

Os dejo un enlace donde explica qué es:

http://albalactanciamaterna.org/lactancia/sindrome-de-raynaud

Guillem empieza a coger peso tímidamente, pero vamos avanzando. Inma no ve claro que se agarre bien a pesar de haberle cortado el frenillo y empieza a preguntarse porqué…. ¿Serán mis pechos por la operación?? ¿O su corta lengua?? ¿O la suma de todo??

 Decido dejar el sacaleches porque es un tostón y como va cogiendo peso… Pero Guillem llora y llora todo el día. Tiene hambre, mama y mama, pero sigue inquieto. Siempre llora y está nervioso. Yo me desmorono y empiezo a ver la realidad de la situación: algo va mal y yo no sé hacerlo mejor.

 Recibo visitas de familia y amigos y todos tienen algo que decir: “-Le das el pecho como chupete”, “-No puede ser y no es bueno que esté todo el día enganchado, lo vas a malcriar”, “-Tu leche no es buena”, “-No te obsesiones, deja el pecho y dale biberón”, “-Tienes que salir a la calle o caerás enferma aquí encerrada” etc, etc, etc. Madre mía que hartones de llorar…

 Empiezo a darle vueltas a la cabeza, lloro todo el día, avasallo a Inma con mensajes por el WhatsApp y no saco nada en claro. ¡Estoy saturada!

 Pasa el fin de semana, llega el martes 24 de enero y vamos al encuentro de “Nèixer a Casa”. Explico por primera vez mi relato en vivo y en directo. Estoy emocionada porque puedo hacer lo que siempre había soñado: rodearme de otras mamás y dar el pecho charlando de forma espontánea. ¡Me siento muy a gusto! Se acaba la reunión e Inma me recuerda que hay que pesar a Guillem. Lo pesamos y la cara de Inma cambia de repente… ¡No ha cogido peso!! Sigue en los 3525gr desde el viernes. Tiene 13 días y aún no ha recuperado el peso de cuando nació (3660gr).

¡No puede ser!! Me da un súper-mega-bajón y lloro y lloro con mi bebé a la teta… Inma me propone llevarlo al osteópata porque cree que tiene un problema en la mandíbula debido a la mala posición durante el embarazo. Enseguida la llama, pero yo sigo llorando. Miro a Guillem mientras mama y me pregunto porqué… ¡No entiendo nada!

 Me propone darle leche de otras mamás para reforzarlo y en ese momento no entiendo porqué y lloro más… Inma sólo quería ayudarme y me cuenta que se hace a veces hasta que el bebé coge fuerzas, pero no me apetece… Es como confirmar que yo no puedo y otras mamis sí… ¡Qué dolor!

 Empezamos de nuevo con el sacaleches y le doy hasta la última gotita + mi teta toooodo el día.

Vamos a la osteópata (un encanto de mujer) y nos dice que tranquilos que esto tiene arreglo y que Guillem es muy vital.

 El jueves 26 de enero voy al pediatra del CAP y aquí me acabo de hundir. Guillem está empezando a perder peso. ¡Dios mío!!! Pero, ¿porqué? Le hacen una prueba de orina y sale bien. Así que descartamos infección de orina, que a veces les hace perder peso. Me dicen que no puede ser que el niño pierda peso haciendo todo lo que hago y que hay que darle suplemento de fórmula. Llamo a Inma y a Anahí, desconsolada. ¿Qué estoy haciendo tan mal?? ¡No quiero darle fórmula, sé lo que llevan estas leches! Pero a pesar de mi dolor y con muchos “peros”, decido que adelante porque Guillem tiene que coger peso, ¡YA!

 Seguimos con el sacaleches y esta vez va en serio. Me paso 48 horas exprimiéndome las tetas, cada hora durante 10 minutos y Guillem sigue llorando. Tiene hambre. Pero ahí sigo… Teta + suple con sacaleches + suple de fórmula. Mis areolas y pezones cada día duelen más. ¡Guillem me mastica, me muerde!

 Al día siguiente vuelvo a ir al pediatra y ¡ha cogido 100gr!!! ¡Qué subidón!!

 Llega el fin de semana y, a pesar de que ha cogido peso y estoy contentísima, empiezo a saturarme… No puedo más con la presión psicológica y físicamente estoy agotada. Tengo los pechos destrozados de tanta succión y sacaleches. Así que muy a mi pesar, con muchos remordimientos y sin el apoyo de mi marido, decido enviar a tomar viento el sacaleches y suplementar sólo con fórmula… Y, por supuesto, sigo con Guillem a la teta 100% a demanda. Inma me entiende y me anima. Gracias, Inma!!

 Sé que hay mamás que han soportado lo mismo, y más, y durante más tiempo. Yo no he podido y sigo torturándome. Hacía tiempo que no lloraba tanto. Cuando es que sí, lloro porque sí… Y cuando es porque no, pues también lloro… ¡Todo son dudas y remordimientos! Y mi marido a la más mínima ofreciéndome volver al sacaleches… ¡Qué tortura! ¡Dios mío!! ¡Quiero salir corriendo!! ¿Porqué a mi?? Aún hoy cuando veo el sacaleches se me empañan los ojos.

Inma me propone probar con la compresión activa del pecho para aprovechar hasta el último resquicio de mi leche… Lo hago unos días, al principio funciona pero el dolor de pechos no se va y cada día me duele más. Cuanto más apreto, más me duele… Y la areola!! Ufffff…… Hago lo que puedo…

 Martes, 31 de enero. Vuelvo al pediatra y ¡Guillem ha cogido 350gr!!! ¡Qué pasada!! ¡Salgo muy animada y contenta!! Inma me propone ir reduciendo poco a poco el suplemento de fórmula: -30ml al día si va cogiendo peso.

 Y ahora estamos en este punto. A día de hoy pesa 3970gr y cada día toma menos fórmula y más teta. Es muy, muy, pero que muuuuy demandante! Durante el día se lo pasa ENTERITO pegado a mi teta. Sólo duerme en mi teta o si me tiene cerca en la cama o colgado del foulard, pero máximo 10-15 minutos. Y, bueno, ahora está con su papi en la cama viendo el fútbol y él parece que duerme… ¡hace 1 hora!!! No me lo puedo creer y aprovecho para acabar este mail que intento escribir hace días. Por la noche suele saltarse una toma, aunque esta última noche se ha despertado cada 2 horas.

 Lo que más me agobia y preocupa no es que esté todo el día (y si digo todo, es T.O.D.O) enganchado a la teta en sí, que me relaja a pesar de que me muerda y me duelan los pezones y las areolas, me puedo incluso dormir… Lo que me agobia y preocupa es que esta demanda que tiene tan grande sea porque realmente mis tetas no funcionan bien por la operación y que mi bebito esté sufriendo y pasando hambre. ¿O será su lengua corta? Qué incertidumbre y agobio no saber el por qué y encontrar la solución, si es que la tiene.

 NO quiero abandonar la LM, ¡me gustaría que fuera LME! Pero quizá tengo que volver al mundo real y aceptar que no puede ser y no podrá ser nunca… A pesar de estar eliminando poco a poco la leche de fórmula e ir cogiendo peso, el echo de que esté siempre mamando me hace pensar que no fabrico suficiente leche y no está satisfecho y/o que mis pechos no funcionan por la operación, porque leche sí que tengo… Cuando aprieto, sale leche… Cuando él succiona sale leche (porque se le oye tragar y cuando se aparta se la veo por la comisura de los labios), me duele horrores (que, por cierto, estoy con antibiótico porque parece que tengo infección) pero aguanto el dolor todo lo que puedo y he probado varias posturas y todas me duelen… Si no doliese sería mucho más llevadero. Me duele incluso pasado un rato desde que se acaba la toma. Es como que me arde, me escuece.”…

 *******

3 MESES DESPUÉS…

A día de hoy, 13 de Abril e 2012, Guillem pesa ya más de 5.800gr. Es un bebé muy sano, fuerte, vital y muy simpático!

La verdad es que lo pasé muy, muy mal, pero gracias al apoyo de Inma Marcos y Luci Alcaraz, a la insistencia de mi marido, a la comprensión y mensajes de apoyo de “mis chicas” y a mi cabezonería (porque a cabezona no me gana nadie…), hoy puedo decir alto y claro: SÍ, HE CONSEGUIDO Lactancia Materna Exclusiva!!

Aún sigo con grietas, sobretodo en el pecho izquierdo, que me ocasionan un dolor muy fuerte, tanto que a veces no lo soporto y tengo que apartar a Guillem del pecho. No funcionan las miles posturas que he probado, ni las cremas antibióticas, ni la lanolina, ni siquiera el CasenBiotic… Pero aún y así, seguiré hasta que mi bebé diga “no más”.

AGRADECIMIENTOS

Quiero volver a dar mil y una veces más las gracias a todas y cada una de las mujeres sabias deApoyocesáreas, que han estado conmigo desde mucho antes de quedarme embarazada y que, a día de hoy siguen estando conmigo, apoyándome y arropándome en todos los momentos más importantes de mi vida.

Quiero dar las gracias con todo el alma y el corazón a mi marido por vivirlo intensamente y apoyarme cuando yo ya no podía más.
A mi madre por entendernos, ayudarnos y apoyarnos desde el primer momento.

A Inma Marcos y Luci Alcaraz por vuestro trabajo y apoyo incondicional. Sin vosotras, no habría sido posible. Gracias por vuestra complicidad, caricias, mimos, masajes y por recordarme que SÍ, PODEMOS!

A Roser, porque a pesar de no haber estado en mi parto, ha estado presente durante el final del embarazo y post-parto, apoyándome y ayudándome cuando la he necesitado.

A mis compañeras de viaje durante los 9 meses de embarazo: Bea Tish, Mónica, Elena PM, Nina, Laila…

A “Alma de Amiga”. Os quiero chicas. No sé que haría sin vosotras: Anahí, Anita, Maika, Cristina, Mar, Moni, Patricia, Bea… Espero que NUNCA desaparezca “Alma” por favor, os necesito en mi vida.

A mi amiga Sandra, por ser amiga sin condiciones, por escucharme, por comprenderme, por no juzgarme y por estar siempre en los momentos más importantes de mi vida apoyándome. Gracias por estar a mi lado cuando estaba sola. Por animarme cuando te dije que iba a parir en casa. Gracias por tus palabras: “es tu embarazo, es tu parto y es tu hijo”.

A mis hijas, Ariadna y Noa, por comprenderme y abrazarme cuando lloraba de dolor con la lactancia, por emocionarse la primera vez que vieron a su hermano y por quererlo “hasta el infinito y más allá” con lo pequeñas que son y cuanta madurez… Mis amorcitos, mis princesas; OS QUIERO, SOIS LO MEJOR DE MI VIDA.

Y, por supuesto, a mi hijo Guillem por demostrarme que la naturaleza es poderosa y perfecta. Gracias por guiarme y ayudarme a recorrer este camino. Gracias por tu olor, por tu llanto, por tus miradas, por tu sonrisa, por tus suspiros, por ser tú. Gracias por no querer despegarte de mi pecho durante las 24 horas del día.

 SÍ, PODEMOS!!!

 

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