El nacimiento de Jan

 
Cuando estaba embarazada de mi hija mayor quería tener un parto natural. Sentir todo el proceso del nacimiento. Las circunstancias del parto hicieron que acabara con oxitocina y epidural. A pesar de que fue “bien” y estuve muy bien acompañada, sentí, meses más tarde, que algo había fallado. Tener que dejar mi ambiente, el traslado al hospital, la luz y el frío hospitalario… bloquearon mi cuerpo.
 
Al quedarme de nuevo embarazada lo tuve muy claro. Esta vez lo iba a lograr. Lo necesitaba. Necesitaba sentir de verdad lo que era parir. Que ninguna droga me robara ese momento. 
 

Nos informamos mucho sobre el parto en casa. Quería traer al mundo a mi hijo en el calor y la intimidad de mi hogar. Sin interferencias. Teníamos muchas dudas, miedos, que las comadronas de “Néixer a casa” supieron aclarar. Además, la evidencia científica avalaba nuestra decisión, cosa que para mi, mujer de ciencia, era importante y me daba seguridad. 

Y así empezó mi parto…

 Es viernes 12 de enero. Llevo varios días notando contracciones por la noche, aisladas y muy suaves. Esta tarde vamos a un centro comercial. En el trayecto me dan 2 contracciones. Una vez allí alguna más, y luego, cenando ya me voy notando rara, pero todo muy suave. Al volver a casa noto otras 2 en el trayecto. Una vez en casa, duermo a mi hija de 2 años y medio, y sobre las 23h nos vamos a dormir. Antes de dormirme noto una contracción. Otra a los 15 minutos, luego otra y se van sucediendo cada 10 minutos. Son suaves pero no me dejan dormir, así que voy al comedor a cambiar de postura. Pruebo un rato en la pelota, de pie apoyada en la mesa, de rodillas apoyada en el sofá…Sobre las 2h de la madrugada vienen más seguidas, cada 4-6 minutos, unas son suaves y otras más fuertecillas. Las voy pasando con la ayuda del cinturón de semillas que me ha dejado Laura, comadrona de Can Ruti (qué gran invento!!). Mientras, Marc va llenando la piscina de partos, que tiene faena. Entre el termo y las ollas de agua hirviendo lo va logrando. Sobre las 5h entro en el agua y me da una contracción más intensa. Decidimos llamar a las comadronas. Avisamos a mi madre para que esté con mi hija porque no tardará mucho en despertarse. Salgo de la piscina, necesito hacer pis. Inma, Roser y Laura llegan sobre las 6:30h. Las contracciones bajan de intensidad y se espacian. Intento aislarme pero no se activa, así que deciden irse, después de hacerme un tacto y ver que apenas he dilatado. Qué frustración… 

Sobre las 7:30h me meto en la piscina para relajarme. A las 8h mi hija se despierta y mi madre se la lleva a su casa. Marc y yo intentamos dormir. Las contracciones son cada media hora y puedo dormir algo. Luego vuelven más seguidas y van aumentando de intensidad, aunque a veces viene una flojita. Las voy pasando en el comedor, ambientado por Marc, con velas y guirnaldas de colores y mi música sonando de fondo. Me apoyo sobre la mesa de pie, me cuelgo de la sábana que me ha montado Inma a modo de columpio, sosteniéndome bajo los brazos. Me dan un par de contracciones muy fuertes. Necesito entrar en la piscina. Las contracciones son más intensas y vocalizo con cada una de ellas.Sobre las 15h Marc llama a Roser y al oírme con una contracción deciden venir para casa. Ya no salgo del agua, voy cambiando de posición y me quedo en cuadrupedia, agarrada a las manos de Marc que me sostiene con fuerza en cada contracción. Me ponen una toalla mojada fresquita en la frente que me reconforta. Voy bebiendo agua. Me desespero en un momento porque no se si la cosa avanza y verbalizo al fin lo que me ronda por la cabeza “Necesito saber si esto sirve para algo! ”. Ellas ríen y me animan a comprobarlo con un dedo, y al notar la cabecita de Jan me da un subidón! Emito sonidos en cada contracción que escapan de mi control. Son profundos, como si cantara, me dicen. Roser y Laura miman mis lumbares tirándome agua por la espalda y haciéndome masaje. De repente, Inma hace un tsunami que me hace gemir de placer… Qué a gusto estoy!! Me preguntan si quiero que esté mi hija presente en el expulsivo, y decidimos que sí. Siento como va bajando Jan. A las 16:40h noto una pequeña explosión en mi interior. He roto la bolsa. A partir de ese momento las contracciones se intensifican y se alargan, apenas me dan tregua. Noto el apoyo permanente de la cabeza de Jan. Escucho de fondo a Laura y Roser que me guían con las palabras adecuadas a cada sensación. Me vienen pronto ganas de empujar y empiezo a rugir como un animal… así me siento, totalmente mamífera. Noto la cabeza como sale con el pujo pero luego vuelve a entrar… Mi cuerpo va solo, me dejo llevar. No me creo que ya esté pasando. En la siguiente contracción noto “el melón” y el aro de fuego. Quemazón… y alivio. Escucho la voz de Roser, me da tranquilidad. Llegan mi madre y mi hija. Dos contracciones más y sale la cabeza… Siento fuerza, siento poder! Rugiendo mientras acompaño a mi bebé. Con otra contracción, 3 minutos después, sale el cuerpo, a las 17.20h. Roser coge a Jan, le quita la vuelta de cordón y me lo pasa por debajo de las piernas. Qué ganas tengo de abrazarle! “Ya estás aquí mi amor!” No me lo puedo creer! Qué sensación tan potente!! Todo el esfuerzo que hemos hecho ha valido la pena para vivir este momento así de intenso. Así de real. 

Vivir el parto en casa ha sido una experiencia increíble. El mejor regalo que pueda tener nunca.

Gracias a Inma, Roser y Laura. Por ejercer vuestra profesión con tanto amor y dedicación. Por acompañarme. Por mimarme. Por decir lo que necesitaba oír en cada momento. Por darme seguridad y tranquilidad. Porque gracias a vosotras desaparecieron mis dudas; podía parir yo sola, en el comedor de mi casa. 

Gracias a Marc, por estar pendiente de mi en todo momento. Por no soltarme ni un minuto mientras te apretaba con todas mis fuerzas en cada contracción. Por estar a mi lado, siempre. 

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